Tradicion Oral

El objetivo de nuestra comunidad es generar un medio de consulta de saberes ancestrales, valores y costumbres de la tradición oral, evitar la disminución del patrimonio inmaterial, la identidad étnica, y la desaparición del ethos de la tradición oral.


La entrevista en la Recopilación e Investigación de la Tradición Oral

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Guía sobre recopilación e investigación de la tradición oral

Indice

La Instancia Previa a la Entrevista Sobre Tradición Oral

Toda entrevista comienza con una instancia previa, en la cual el investigador y el entrevistado toman contacto y se preparan para la charla y la recolección. Dado que es preciso relajarse antes de la grabación –y dado que los nervios suelen ser habituales en ambas partes–, ir a ver al entrevistado con cierto tiempo de antelación ayuda a suavizar la situación, a flexibilizar el propio trato y a crear un ambiente cordial.

Un punto importante a la hora de asistir a una entrevista es la apariencia personal con la que el entrevistador se presenta a la cita. El tono no-verbal que se brinda al entrevistado puede ser más importante para el éxito de la entrevista que lo que se vaya a decir. El aspecto del investigador dice al entrevistado mucho sobre como se lo ve, sobre cómo se lo piensa tratar y sobre la entrevista en sí. Ropas informales pueden hablar de una atmósfera relajada, pero también pueden significar una falta de respeto; por el contrario, ropas formales pueden sugerir un ambiente más serio, pero pueden intimidar. Por ende, debe adaptarse el aspecto de acuerdo al entrevistado, de forma que se sienta bien con el investigador y la entrevista.

El tiempo previo a la grabación es un buen momento para preparar las herramientas de trabajo. Después de un rato de charla previa, puede pedirse permiso para armar el equipo (algunas personas pueden ofenderse si se trabaja mientras están hablando, pues puede dar la sensación de que no se les está prestando la debida atención). El hardware debe ser probado, considerando cuidadosamente la calidad del sonido.

Algunas personas se ponen nerviosas con el sólo pensamiento de ser grabadas. Una buena política, en este sentido, es poner cómoda a la gente con respecto a este punto antes de comenzar la entrevista, contestando todas las preguntas necesarias acerca del proceso de grabación.

Previo al inicio, es conveniente averiguar si el entrevistado desea copias de su entrevista. Algunas familias adoran conservar tamaño testimonio. Si se prometen tales materiales, debe cumplirse la promesa.

Por último –pero no por ello menos importante– la instancia previa a la entrevista es el momento indicado para la firma del consentimiento informado.

Dado que los materiales recogidos pasarán a difundirse y/o a formar parte de la colección de una biblioteca o de un archivo –de acceso libre y permanente–, es preciso obtener del entrevistado un permiso (escrito o grabado) en donde, como dueño de esos conocimientos, exprese su conformidad con el destino que se le dará a la información (destino que ya debe conocer). Este permiso suele denominarse consentimiento informado. Una forma de obtenerlo es usar un formulario de consentimiento. En él se anota lo que se piensa hacer con la información y el entrevistado firma. Una forma muy usada, sin embargo, es el consentimiento verbal grabado. En ambos casos, la información registrada es básicamente la misma. Un ejemplo del último caso sería el siguiente:

  • Mi nombre es Edgardo Civallero, la fecha es 27 de junio de 2005. Estoy hablando con Osvaldo Choque, de la comunidad Carahuasi, de la provincia de Jujuy, en Argentina. Quisiera entrevistarlo sobre leyendas locales. Usaré dicha información para escribir un informe [u otro formato] que pueda usarse para difusión escolar [u otro objetivo]. También lo usaré para difusión en bibliotecas [u otros usos]. ¿Tengo su permiso, Sr. Choque?
  • Sí, Sr. Civallero, tiene mi permiso.
Es importante preguntar al entrevistado si quiere estar con alguien durante la entrevista. Muchas personas se sienten más cómodas de esta forma, y a veces los acompañantes pueden ayudar a recordar cosas. Es preferible tener entrevistas en forma individual: la atención del entrevistador puede enfocarse y concentrarse mejor. Sin embargo, si una entrevista grupal no puede evitarse, hay que asegurarse de identificar, en la grabación, a cada persona que tome parte en la entrevista, recordando que se necesitan los consentimientos de cada participante.

Suele ocurrir que algunas personas se suman a la entrevista espontáneamente, una vez que ésta ya comenzó. Por un lado, es preciso dejar bien en claro quién es el entrevistado (lo cual no implica negar la posibilidad de una entrevista particular con otro informante potencial en un momento futuro). Por otro lado, es necesario solicitar a esos "contribuyentes inesperados" el permiso correspondiente, aunque eso puede depender de la importancia de su contribución.

En todo momento debe mantenerse una actitud amigable, de integración al espacio del entrevistado, de confianza y de cordialidad. La persona a la que se grabará está abriendo parte de su vida al investigador, y tal actitud merece todo el respeto y la gratitud posibles.

La Entrevista en Curso  Sobre Tradición Oral

Para iniciar la recolección de contenidos orales, debe colocarse el equipo de grabación entre los participantes de la entrevista, sobre una superficie sólida, o bien, de contar con ello, colocar un micrófono de solapa (suele recomendarse que este tipo de elemento no se mantenga en la mano, pues las distancias pueden variar, y con ello la claridad de sonido). Es conveniente evitar que el micrófono quede cerca del aparato grabador, pues de lo contrario recogerá los ruidos del mecanismo o "acoplará". Muchos entrevistadores colocan, bajo el equipo, un poco de papel o una pieza de goma-espuma, para aislar al micrófono de los ruidos que puedan transmitirse a través del mueble en el que se apoya.

Los sonidos de fondo pueden destruir la mejor entrevista, convirtiendo una grabación en algo completamente ininteligible. Aires acondicionados, ruidos de tráfico, máquinas de escribir, campanadas de reloj, teléfonos y sonidos similares deberían poder evitarse, dentro de lo posible.

Debe grabarse, al inicio de la cinta, el nombre del entrevistado, la fecha y el lugar de la entrevista. Si es necesario –por razones étnicas– debe registrarse el nombre de padres e hijos, la fecha y el lugar de nacimiento. En comunidades indígenas, esto puede ser de ayuda para la identificación. El nombre debe ser grabado en español (completo) y, eventualmente, en las designaciones étnicas, si se conocen. La grabación de tales datos ayuda a la identificación del casete en caso de que la etiqueta o la identificación anexa se pierdan o se confundan.

Es preciso tener a mano la lista de preguntas. No es aconsejable leerlas (pueden distraer o molestar al entrevistado), sino usarlas como una especie de guía De todas formas –y como ya se señaló anteriormente– que exista tal lista no significa que se la deba respetar como a un guión inmóvil y estático.

Las preguntas que inicien con "qué", "por qué", "cuando" y "cómo" son las más sencillas para iniciar una entrevista, pues son las más generales y sirven de introducción. En general, los datos biográficos son un buen comienzo. Puede entrarse en detalles o abordar aspectos difíciles con el transcurso de la conversación, cuando el ambiente se haya relajado.

La pregunta debe ser hecha de forma correcta y cordial: es importante no apremiar, ni agredir o criticar. La entrevista debe ser una buena experiencia para ambas partes. Debe tenerse en cuenta que, para algunas culturas (incluso regionales) ciertas actitudes son una completa falta de respeto (p.ej. hablar directamente, tutear o interrumpir).

Para iniciar el discurso fluido, pueden usarse algunos estímulos, como imágenes, fotos u objetos. Los mapas de la región son útiles, en el caso de comunidades rurales. La información histórica y tradicional adquiere un significado distinto cuando se la proyecta sobre un mapa. Tal información puede ayudar a identificar territorios sagrados, antiguos campos de cultivo o pastoreo, locaciones abandonadas, minas, lugares de trabajo, marcos de leyendas, patrimonio cultural o sitios arqueológicos.

Los mapas más útiles son los detallados, con escalas de 1:50.000 hasta 1:250.000 (en Latinoamérica, este tipo de mapas suelen ser vendidos por los Institutos Geográficos Nacionales). Sobre el mapa, las locaciones pueden marcarse con un número a lápiz, anotando la referencia y los detalles necesarios en el cuaderno de notas. Algunos ejemplos pueden ser:
  1. Pumasimi. En quechua, "boca del puma". Área de pastoreo del entrevistado durante la estación invernal, desde 1930 a 1945.
  2. Abra de las Vicuñas. Campamento del entrevistado.
  3. El entrevistado recuerda haber visto cabañas allí, pero desconoce el nombre del lugar.

El investigador debe hablar a paso tranquilo y claramente. El tono que el mismo usa y plantea es normalmente replicado por el entrevistado. Debe demostrarse seguridad y confianza, para poder así mantener el control sobre la entrevista. Por otro lado, no debe apagar la grabadora a no ser que el entrevistado se ausente por algún motivo o que lo solicite expresamente.

Después de hacer una pregunta, hay que detenerse... y esperar la respuesta, aún cuando haya que quedarse en silencio por algunos segundos. Mucha gente necesita tiempo para elaborar una contestación adecuada. Tales respuestas –y la forma de darlas– varían de acuerdo a la cultura y a otros factores (sexo, edad, posición social...). Algunas personas responden directamente. Otras arman toda una historia. Otras dan un enorme rodeo.

Una vez que la respuesta comienza, es preciso no interrumpir. Algunas personas hablan y hablan, pero hay que dejarlos terminar su "tira" de pensamiento y esperar pacientemente. Detenerlos –de la forma que sea– puede darles la sensación de que lo que están diciendo está mal, o no es importante, o que se los apresura. Y en muchas culturas, este tipo de interrupción es una auténtica falta de respeto, que puede malograr todo un paciente proceso previo. Si la respuesta se aleja del tema principal, debe volverse a él, con mucho tacto, haciendo una pregunta de la lista-guía. Si la pregunta no es respondida, será necesario hacerla de otra forma: quizás la cuestión no fue comprendida (o fue respondida y no se lo notó), o quizás no quieran responder.

En relación a éste último caso, debe explicarse al entrevistado que puede restringir al entrevistador cuando lo desee: tales restricciones deben ser cuidadosamente respetadas. Asimismo, hay que mantenerse alerta sobre las pistas que el entrevistado puede dar acerca de temas sobre los cuales no se pregunta y de los cuales quieren hablar (buscan que se les "dé pie" para hacerlo). Estar alerta significa que se los escucha, que se aprecia lo que dicen, y mejora la relación con el entrevistado. Puede proporcionar, además, buen material:
  • Uh, eso no fue mucho problema en aquella oportunidad, aunque en otras ocasiones lo fue.
  • (Clara insinuación que pide una pregunta) ¿Le gustaría hablarme de esas veces en que sí lo fue?

La misma atención hay que tener para notar cuando el entrevistado se siente incómodo. El lenguaje, para esos casos, suele ser gestual o corporal, aunque algunos no dudarán en decirlo. Puede prevenirse este deterioro de la relación diciendo, antes de la entrevista, que el entrevistado tiene el derecho de rechazar responder cualquier cosa, sin ofender por ello al entrevistador.

Lo que se ve durante la entrevista debe ser descrito y grabado en la cinta. El equipo de grabación no "ve" los gestos del entrevistado. Es bueno tomar nota sobre estos hechos. Si se habla de un nombre tradicional, describir el objeto.
  • Usábamos el m'biké...
  • ¿El m'biké es esa especie de violín hecho con una lata de aceite quemada, con una sola cuerda hecha de crin? / ¿Qué es el m'biké?

Si se muestra una medida con las manos, se la debe establecer con aproximación:
  • Cavamos una zanja de "esta" profundidad.
  • Ajá... ¿Medio metro, quizás?

Si se está viendo una foto, debería grabarse algún detalle que permita la posterior identificación de la imagen.
  • ¿Quién es el hombre que aparece con las redes de pesca?

Si se usan muchas fotografías, conviene numerarlas. Si se intenta identificar gente en una foto, debe hacerse una fotocopia y numerar a la gente, o bien elaborar un croquis numerado.

En las preguntas, actos y gestos del entrevistador no deben incluirse nunca sentimientos u opiniones. Ello podría influir en las respuestas. Ya de por sí, el entrevistado está influido por la presencia del entrevistador ("Principio de Incertidumbre": el observador, por el mero hecho de observar, modifica lo observado). Si se piden opiniones, es necesario no poner sentimientos sobre las preguntas (es decir, no usar "leading-questions" o preguntas que guíen sobre la respuesta esperada). Muchos pueden responder buscando acordar con el entrevistador, buscando satisfacerlo, o defendiéndose quizás... La diferencia entre las siguientes preguntas (sobre el mismo tema: comer larvas de insectos) son evidentes:
  • ¿No cree que es asqueroso hacer eso? (indica clara e irrespetuosamente, de partida, lo que cree el entrevistador sobre la acción. El entrevistado puede defenderse, puede mimetizarse o puede dar su opinión con convicción; la última opción suele ser poco probable).
  • ¿Qué opina sobre hacer eso? (indica que debe existir una opinión sobre eso, y que, por ende, quizás el entrevistador no esté de acuerdo. El entrevistado tenderá a sondear al entrevistador mientras da la respuesta.... si ya la expresión del entrevistador no le dijo lo que pensaba).
  • Descríbame eso, pues nunca lo vi... (desde un punto de vista neutral, se demuestra interés... Con suerte, en la descripción se incluirá el punto de vista sobre la acción).

Las propias reacciones ante las expresiones del entrevistado deberían ser controladas, en mayor o menor grado. Sonar como un juez, o tornarse impaciente, pedante o irrespetuoso modifica la actitud del hablante. Una entrevista no es un lugar en donde uno debe mostrar cuanto sabe, y mucho menos un espacio en donde tomar partido acerca de las creencias y las opiniones del otro. Todos los entrevistados deben ser tratados con profunda cortesía y respeto, dado que brindan el privilegio de compartir una parte de sus vidas, conocimientos y experiencias.

Puede existir información que quede fuera del alcance del entrevistador debido a factor inhibidores en la relación con el entrevistado (sexo, edad, clase, etc.). Por ejemplo, historias sobre sexualidad y otras intimidades quedarán, seguramente, fuera de toda posibilidad de conversación. Es preciso respetar estos espacios y no tratar de alienar al entrevistado para obtener datos que no quiere dar... aunque, en ocasiones, puede trabajarse un poco para vencer los miedos o las resistencias.

Curiosamente, compartir demasiado con el entrevistado puede ser tan problemático y contraproducente para la entrevista como encontrarse con él por primera vez. Las cosas que ambos conocen pueden darse por sabidas y, en consecuencia, no tocarse. Hay que estar alerta sobre este tipo de datos, y no dudar en establecer lo que es obvio y lo que no. Es preciso recordar siempre que el entrevistador habla por una tercera persona (ausente: el lector) qué probablemente no sepa lo que saben los participantes en el acto de la entrevista.

A lo largo del proceso de grabación, es necesario poner atención en el equipo, controlando el casete. Es preferible cambiarlo antes de tiempo, en un silencio o entre preguntas. Es mejor aprovechar tales silencios a cortar la narración para girar o cambiar la cinta. Si ocurre que el casete se corta sin haberlo previsto, debe pedirse permiso para cambiarlo y solicitar que se repita la información que se ha perdido.

El último elemento sobre el cual hay que mantenerse alerta es la fatiga. El proceso de entrevista es agotador, es un reto y un desafío emocional e intelectual. Si el entrevistado demuestra signos de cansancio, es mejor postergar el trabajo para un momento futuro en vez de forzar la situación a una continuidad que quizás no dé muchos frutos: un entrevistado muy cansado no piensa bien. Y, decididamente, un entrevistador agotado no reacciona a tiempo.

Antes de terminar, es necesario preguntar si hay algo que se desee agregar. No siempre preguntamos lo que el entrevistado piensa que es importante. Por ende, se da la oportunidad de que el sujeto exprese conocimiento que él mismo considera valioso y que puede ser de mucha utilidad.

La Toma de Notas en la Entrevista Sobre Tradición Oral

A lo largo de la entrevista, deben ir tomándose notas que orienten sobre nuevas preguntas o nuevos temas, o malas reacciones a preguntas ya hechas o al equipo, distracciones y molestias; es decir, cuestiones que deben ser tenidas en cuenta en grabaciones futuras. Pueden anotarse también detalles, palabras, traducciones, datos relevantes y comentarios propios. Las notas ayudan a completar el informe final y a mejorar el desempeño como entrevistador.

Sin embargo, tal toma de datos debe realizarse de forma que no distraiga al entrevistado, o no lo moleste. Si lo hace, es preferible dejarlo y comentar en la misma cinta los detalles a recordar, de alguna forma conveniente. En todo caso, pueden apuntarse notas al final, tan pronto como sea posible.

Es útil mantener un diario de trabajo acerca de lo que se hizo cada día: a quién se entrevistó, qué preguntas se hicieron y qué temas se tocaron, re-orientación o corrección de la labor (algo habitual si se utiliza la metodología de investigación-acción), descubrimientos que mejoren las siguientes entrevistas, cuántas horas se trabajó, a quién se contrató, qué e-mails se enviaron, qué textos se leyeron o a qué reuniones se asistieron. Todos estos datos conforman una "bitácora" de navegación que facilita el trabajo a futuro y puede ser de utilidad a posteriores proyectos o investigadores.

Después de la Entrevista Sobre Tradición Oral

La entrevista no debería exceder una hora de duración, debido al cansancio que puede provocar tanto en el entrevistado como en el entrevistador (pérdida de concentración y agotamiento físico). Aun cuando no se obtenga ni un solo dato para el proyecto, la entrevista será exitosa y fructífera si, a lo largo de ella, se ha mantenido un tono cordial, profesional, amable y educado. Será una experiencia más para el entrenamiento en recolección de testimonios orales.

Antes de finalizar, es preciso que el entrevistado oiga o repase brevemente los contenidos grabados. Así podrá averiguarse si la entrevista debe continuar en otro momento –porque el sujeto tiene más para decir– o si tal continuidad no es necesaria. Es el punto, asimismo, para anotar todo dato que no haya quedado claro durante la grabación, para aclarar dudas y para hacer toda pregunta que se considere útil.

Una vez que la entrevista finaliza, es recomendable no abandonar al entrevistado instantáneamente, ni huir ni salir corriendo. Es bueno dedicar cierto tiempo para agradecer la atención, para charlar sobre el proceso, o para recordar historias y datos curiosos. A veces es buena idea mantener la grabadora a mano: nunca se sabe cuándo puede encontrarse otra buena historia.

Los casetes deben ser completa y cuidadosamente etiquetados y rotulados. Esto significa identificar cada cara de la cinta y el borde de la cajita. Allí deben consignarse los siguientes datos:
  • Número de cinta (p.e. "2 de 3" o "2/3").
  • El nombre del entrevistado.
  • Fecha y lugar.
  • El nombre del entrevistador.
  • El nombre del proyecto.
  • Lado de la cinta (A / B).

Debe colocarse la mayor cantidad posible de datos en la etiqueta de la cinta, y la información completa en la etiqueta de la caja. Es importante asegurarse de quitar los seguros de grabación del casete, para evitar accidentes.

Es bueno tomar fotografías de las personas a las que se entrevista, para poder incluirlas en el informe. Debe pedirse permiso, y preguntarse en dónde es preferible o apreciable tomar la imagen. Si el proyecto versa sobre algún trabajo o actividad manual realizada en exteriores, es recomendable obtener documentación visual sobre tales exteriores y tales acciones, así como sobre los productos realizados (e incluso sobre las etapas de su elaboración). Si se obtienen artefactos o materiales prestados, es necesario copiarlos rápidamente y devolverlos lo antes posible, en el mismo estado de conservación (es el caso de las fotos). Si son regalados, deben etiquetarse cuidadosamente para su posterior identificación y asociación con los materiales grabados.

Este tipo de información (materiales colaterales) acompaña y complementa la entrevista, y ayuda a los que leen el informe a comprender mejor de qué se está hablando. A la vez, recupera, muchas veces, vistas o imágenes que pueden estar en peligro.

A veces es necesario pagar por la entrevista. Se requerirá, en ese caso, la firma de un recibo. Si firman con una X (en el caso de personas analfabetas o ágrafas), es preciso tener dos testigos que firmen, y anotar el nombre de todos ellos (incluyendo la X).

Autor 

A la fecha inicial de la primera publicación de este artículo en este sitio web, este fue originalmente publicado por Edgardo Civallero, bajo la licencia Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported (CC BY-NC-ND 3.0) en el blog: Civallero, Edgardo (2007). Tradición oral [Weblog]. http://tradicionoral.blogspot.com.es/

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